jlgarrot

Just another WordPress.com site

Alfonso XIII participe del golpe de Estado de Primo de Rivera

El 13 de septiembre de 1923, el general Primo de Rivera lideró un golpe de Estado que acabó con el sistema canovista impuesto tras la restauración. La implicación, o no, del monarca ha sido objeto de un debate historiográfico, en el que se debate si realmente, Alfonso XIII, estuvo implicado en el levantamiento, o fue un mero espectador de los acontecimientos.

Directorio Militar de Primo de RiveraEl Directorio Militar

Espero que tras la lectura de este artículo queden despejadas las dudas. En primer lugar hay que recordar la actuación del rey en esos días. También es importante repasar el pensamiento político de Alfonso XIII en este período.

Cuando se produce el golpe, Alfonso XII se encontraba veraneando en San Sebastián. En la tarde y posteriormente ya entrada la noche, el presidente del Consejo de Ministros, el liberal Manuel García Prieto, contacta telefónicamente con el monarca para informarle de la grave situación que se estaba viviendo el iniciar, Primo de Rivera, un movimiento sedicioso en Barcelona. Alfonso XIII le contesta que sus temores le parecen excesivos y que hablará con el general para pedirle que depusiera su actitud, ya que no convenía cesarle.

En la madrugada del 13 al 14, tras recibir un telegrama de Primo de Rivera en que le manifestaba que había que apartar a los políticos, añadiendo su lealtad al rey. Alfonso XIII pide a Milans del Bosch que sondeara la actitud que mantenían los militares. Tras esto se marchó a dormir dejando órdenes que no se le molestará bajo ningún concepto.

El 14, por la mañana, el rey llegó a Madrid. Una vez en palacio se entrevista con García Prieto, éste le pide que destituya a los mandos que han participado en el levantamiento. A esta propuesta el rey respondió que necesitaba tiempo para pensar – este detalle, en un régimen como el de la restauración, equivalía a solicitar a García Prieto que presentara la dimisión-. Poco después autorizó la proclamación del estado de guerra.

Alfonso XIII era muy dado a participar activamente en política. No ocultaba sus pensamientos –la discreción no era una de sus virtudes- que evidenciaban un profundo desprecio hacia el sistema político que estaba instaurado. A la vista de lo que estaba ocurriendo en otros países de Europa, el monarca estaba cada vez más convencido de que la implantación de un régimen autoritario podía ser la solución a la crisis política que se vivía en esos momentos.

En agosto, el rey, comentó con Antonio Maura la posibilidad de un gobierno militar, con constitución o sin ella –ya en julio había hablado de la posibilidad de una dictadura-. Maura le aconsejó que no llevara a cabo esta propuesta, porque, de salir mal, sería el fin de la monarquía.

Alfonso XIII y Primo

Ya en un polémico discurso que dio en 1921, en el Círculo de la Amistad de Córdoba, Alfonso XIII criticó duramente a los partidos del régimen, y añadió, que la única solución pasaba por disolver las Cortes y gobernar mediante una Junta de Defensa del Reino, eminentemente con el estamento militar a la cabeza.

En una visita a Roma, en 1925, Alfonso XIII le dijo al general Italo Balbo: «Admiro el fascismo. Felices vosotros que habéis terminado vuestra obra. Nosotros empezamos», posteriormente, y señalando a Primo de Rivera, manifestó: «Éste es mi Mussolini»

Tras el triunfo del golpe, el rey continuó haciendo manifestaciones en las se autofelicitaba por la solución tomada: «Yo acepté la dictadura militar porque España y el Ejército lo quisieron para acabar con la anarquía, con el desenfreno parlamentario y la debilidad claudicante de los hombres políticos». Al embajador francés le comentó: « (…) Aquí me tiene como rey absoluto. Lo que ha pasado era inevitable y necesario»

La declaración más explícita del pensamiento real fue la que realizó al corresponsal del París Midi el 13 de septiembre de 1925 –reproducidas por El Sol– :« ¿de qué se compone el parlamentarismo, tan poco rico en fórmulas como en caracteres? Un ideal intangible para los privilegiados que viven de él, eso es todo. Hay en España de cinco a seis mil políticos (…) En frente de ellos hay veinte millones de españoles completamente indiferentes a las maniobras políticas (…) ¿Vamos a sacrificar a veinte millones? Dejo a su cargo la respuesta. España e Italia han contestado ya, Alemania lo hará en tres días» Al enterarse el monarca que sus declaraciones habían sido reproducidas por el diario El Sol le comentó, al marqués de Valle Inclán, que como no habían sido censuradas. En las declaraciones del monarca resaltan dos cosas: el íbamos, con lo que el rey reconoce su plácet al golpe; y el deseo de que en Alemania se implante un sistema totalitario. Cómo todos sabemos finalmente se implantó, con Hitler a la cabeza.

En el debate historiográfico sobre la posible implicación de Alfonso XIII, en el golpe de Primo de Rivera, hay dos posturas claramente enfrentadas. Por un lado los que eximen de responsabilidad al monarca –Genoveva Queipo de Llano, Javier Tusell, Cuenca Toribio, Seco Serrano-, y los que consideran que el monarca estuvo implicado en la trama golpista –González Calbet, Ramón Villares, Carlos Hernández Hernández, Ben Ami, Manuel Tuñón de Lara, etc.-

Antes de entrar a analizar las distintas tendencias historiográficas, es aconsejable revisar algunos testimonios de contemporáneos a los hechos, y lo que estos pensaban sobre la implicación de la monarquía.

Niceto Alcalá Zamora, en sus Memorias, implica directamente al rey. En la sesión, de las Cortes Republicanas, dedicada a la investigación sobre los implicados en el golpe primorriverista, Alcalá Zamora fue contundente: «El señor conde de Romanones parecía preguntarnos a todos si tenemos conciencia del convencimiento de la responsabilidad del rey en el golpe d Estado, y yo le digo que tengo profundo, inconmovible, rotundo, terminante. Porque yo sé, como el señor conde de Romanones que nosotros fuimos el último gobierno de la monarquía sin saberlo entonces (…), y que la ejecución de él, supimos más tarde, se aplazaba hasta después del 11 de mayo, cuando el Príncipe de Asturias cumpliera los dieciséis años, y entonces si el golpe salía bien, adelante, y si salía mal abdicar con un seguro vital»

Miguel Maura, en su obra Así cayó Alfonso XIII, es, si cabe, más explícito: «Una auténtica dictadura personal de un militar respaldado por el rey; y así durante seis años y cuatro meses». Más adelante, Maura, reproduce unas líneas de las memorias del general Dámaso Berenguer , en ellas habla del momento en que el rey le pide formar gobierno: «Yo lo veía sólo ante aquellas grandes dificultades(…) Agotada la situación en que puso su confianza»; más adelante continuaba el general: « El rey estimaba muy difícil que Primo de Rivera pudiera continuar, ante las dificultades que se le habían creado, acrecentadas por las consultas que el dictador acababa de hacer, sin la anuencia del soberano a los jefes de las guarniciones de toda España(…)acto de consulta interpretado por muchos como intento de un nuevo golpe de Estado, prescindiendo esta vez de la opinión y voluntad de la Corona»

Miguel Maura realizó un comentario de la declaración del general Berenguer, en el que se reafirma en la implicación real en el golpe: «Ciertamente que Dios no llamó al general Berenguer por los caminos de las letras, más, con todo, hay que reconocer que el “esta vez” supera en candidez a la de otros muchos en que se pone de manifiesto su inexperiencia(…)»

No duda Maura en acusar al rey manteniendo que si éste hubiera querido podría haber “borboneado” al dictador como lo había hecho con todos los jefes de gobierno de su reinado: «(…) el Rey era el máximo responsable de la violación constitucional del advenimiento de la Dictadura,; porque la había alentado y sostenido con calos y entusiasmo durante los seis años de su duración»

Otro testimonio bastante esclarecedor lo presenta el general López Ochoa en sus Memorias: « (…) el 12 por la tarde Primo de Rivera convocó a los conjurados de Barcelona para comunicarles que el movimiento empezaría a las dos de la madrugada. Se adelantaba a instancias de Sanjurjo y por el deseo del rey de evitar la reunión de la Comisión de los 21 del Congreso, depuradora de las responsabilidades». López Ochoa muestra, en estas líneas, otra posible causa del golpe; el intento de evitar el debate parlamentario sobre el Informe Picasso, que podría apuntarle directamente como corresponsable del desastre de Annual.

En sentido contrario a los expuestos se manifiesta Luca de Tena. El 25 de septiembre de 1923 publicó una entrevista en ABC con el monarca. En sus conclusiones, Luca de Tena, culpa del golpe al gobierno, eximiendo de responsabilidades a Alfonso XIII: «Su Majestad el Rey, ante los hechos consumados, que el gobierno no supo evitar, y ante la perspectiva de que el Ejército se dividiera en dos bandos, usufructuando a España con una guerra civil, llamó al general Primo de Rivera para entregarle el poder»

Una vez expuesto algunos antecedentes es el momento de analizar los argumentos que los historiadores que mantienen la no participación real, esgrimen para sustentar sus hipótesis. Genoveva Queipo de Llano sostiene que el rey nunca tuvo tendencias dictatoriales. Javier Tusell se apoya en que, en el archivo privado de Primo de Rivera no se encuentra ningún documento que implique al monarca; incluso niega que éste tuviera simpatías hacia los golpistas. Para Tusell los argumentos en contra del rey son inconsistentes, se basa, para tal afirmación, en las manifestaciones que, Alfonso XIII, hizo a los embajadores de Francia y Gran Bretaña, en el sentido que él desconocía que se estuviera planeando un golpe de Estado. Por su parte, Cuenca Toribio, arguye que sí Alfonso XIII se hubiera opuesto, los golpistas le hubieran sustituido por el pretendiente carlista, don Jaime.

Como he expuesto anteriormente, son mayoría los historiadores que consideran a Alfonso XIII implicado, en mayor o menor medida, en el golpe. Mª Teresa González Calbet presenta varias argumentos condenatorios de la actuación real, de los que paso a reseñar algunos de ellos: 1) Su ideología favorable a una solución anticonstitucional. 2) El propio rey se propuso como dictador ante Antonio Maura. 3) Conocía los preparativos del golpe desde el 4 de septiembre, según declaraciones del propio rey. 4) Durante el desarrollo del golpe cortó la acción del gobierno contra los golpistas, y cortó la comunicación con el gobierno durante día y medio, permitiendo a los golpistas ganar tiempo y adeptos. Su conclusión es rotunda: «El rey conocía y colaboró en los preparativos del golpe (…) la sublevación no hubiera triunfado sin el apoyo del Rey»

No reseñaré todos los argumentos que dan los historiadores que consideran a Alfonso XIII partícipe del golpe de Primo. Por citar otras referencias mencionaré a Carlos Hernández Hernández, que sostiene que el rey bloqueó los intentos del gobierno para parar el golpe. Por su parte, Tuñón de Lara se apoya en las propias manifestaciones de Alfonso XIII, en una conversación con el duque Alejandro de Rusia –publicada en La Nación  de Buenos Aires-, en esta conversación, Alfonso XIII, justifica la necesidad de dar un golpe de Estado. « De 1921 a 1923, el Gobierno español no cumplió con su deber con la nación, y el parlamento no cumplió tampoco con el Ejército».

En la siguiente entrega expondré mi punto de vista, que ya adelanto se decanta por la participación directa de Alfonso XIII. Esgrimiré los argumentos y las pruebas en las que me baso para tal afirmación.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: